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sábado, 30 de junio de 2012

Juan Duarte en una sala de torturas


En febrero de 1952 el coronel José Francisco Suárez, conspirador armado contra Perón, fue capturado con sus hombres y torturado en el segundo piso del Departamento de Policía. Su gente narró los hechos al juez Miguel Vignola, quien creyó que “no guardaban estilo” y los encarceló a todos, incluso a sus abogados. Más tarde, otra de las víctimas, Alfonso Nuñez Malnero, médico y ex redactor del diario La Prensa (tomado por la CGT en 1951), denunció ante el juez Raúl Pizarro Miguens que el señor Juan Ramón Duarte, secretario del Presidente de la Nación, había presenciado en la sala de torturas las descargas eléctricas ordenadas por Perón. 

Otra víctima fue Oscar Martínez Zemborain, luego defensor del gobierno de Arturo Illia. Nuñez Malnero acusó a los policías Jorge Mora, Camilo Racana, Miguel Gamboa y al ex presidente Juan Perón. Un captor (quien fuera su paciente) le había dicho: “Doctor, trate de salvarse… Estamos bajo Estado de guerra interno y le puede suceder lo peor. Recibimos órdenes directamente del Presidente.” Al coronel Suárez, Racana le había dicho: “hablás o te ponemos en la parrilla”. El militar calló antes y después de los castigos y salvó a decenas de implicados.

Juan Ramón Duarte, según el film "Ay Juancito".

El diario La Razón publicó: “Recuerda el denunciante (Nuñez Malnero) que el desaparecido Juan Duarte, presenció los  martirios que se inflingieron a él y a sus compañeros… los malos tratamientos habían sido ordenados por el propio Perón”. El detenido Juan Ovidio Zavala recordaría: “Al ayudante del coronel Suárez, el teniente Demichelli, hartos de torturarlo para que diera detalles de la conspiración, lo llevaron a un descampado y uno de los matones le dijo: ‘Oíme boludo, decí quienes más estaban en el despelote o la orden es que te sirvamos’… Todos, torturadores y torturado, estaban hartos de este jaleo, con transpiración y olores que ya se hacían insoportables hasta para los más pintados.” Entonces, Atilio Demichelli dijo que estaba listo para ser fusilado. 

El juez Raúl Pizarro Miguens es el mismo que cerrara el caso Juan Duarte, fallecido en 1952. Los policías presentes en la escena del final fueron dos torturadores, los comisarios Miguel Gamboa y Eugenio Benítez (compañero de tareas de Jorge Osinde), quienes colaboraron con la versión del suicidio del secretario presidencial, aunque la inconsistencia de las pruebas era importante, como lo investigó el capitán de navío Aldo Molinari.