viernes, 3 de agosto de 2012

Buena memoria


El gobierno volvió a dedicar elogios al torturador Roberto Pettinato. "La fuerza moral está incólume en Cipriano Reyes, pero su físico exhibe las huellas del ensañamiento de los torturadores y siete años de encierro... Las torturas y la cárcel han descarnado su cuerpo y sus mejillas. Es un sobreviviente que bien pudo estar entre los cadáveres encontrados en el baldío de Florida o en el crematorio de la Chacarita ", afirmó el diario Crítica. "En la penitenciaría soportamos una más dura y alevosa situación, sujetos a la más intolerable disciplina penal. Los guardias eran casi todos analfabetos –la mayoría de ellos habían sido traído por Pettinato de la prisión de Ushuaia, en la que se aplicaba la tortura y toda clase de vejámenes a los reclusos-; aquí se empleaba el mismo trato, sin hacer ninguna distinción; todos éramos patibularios", expresó Cipriano Reyes

"Los pabellones V, VI y VII de la penitenciaría nacional están convertidos en campos de concentración... obreros y estudiantes fueron torturados", denunció Santiago Nudelman en 1952. Una crónica de 1956 señala: “Juan Gómez, justicialista, uno de los colaboradores técnicos del señor Roberto Pettinato, dispuso una medida salvadora. ‘–Echen una bomba de gases por la mirilla…' Hubo un nuevo alarido de infierno. A las muertas las llevaron entre gallos y medianoche a una ignorada sepultura... Existió un ‘régimen penitenciario justicialista’, patrocinado por el gobierno –en forma publicitariamente inobjetable- y del cual fue jactancioso apóstol Roberto Pettinato... en recio contraste con la desolada realidad que vivían los reclusos". Es inexacto que Pettinato haya terminado con los grillos. El general Benjamín Menéndez y los alzados de 1951 fueron engrillados en la penitenciaría y así se los trasladó hacia el sur del país. Pocos meses después, el mismo Juan Duarte contempló las torturas a un periodista, según denunció la víctima.

Ver Las cárceles en tiempos de Perón, Revista Todo es Historia N° 525, abril de 2011