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domingo, 29 de diciembre de 2013

Cooke y los obreros "indeseables"


La izquierda pituca tiene ídolos que son como estrellas de rock. Los universitarios se mean con su sola mención. Uno de ellos es John William Cooke, el inventor del “peronismo de izquierda”. Hijo de un radical bacán (canciller de un régimen militar), detrás del mito el joven doctor Cooke fue, como todos, cómplice de atropellos a los derechos humanos. Por él, la ley de residencia (dictada en 1902), que servía para cazar obreros humildes, siguió vigente con Perón. Un día Cooke gritó a los cuatro vientos que la derogaba, e hizo lo contrario. Su discurso, pleno de patriotismo, integra las “obras completas de Cooke”, mamotreto para militantes que lo cita como un mérito, sin reparar en que se dio vuelta. 





Así se pudo deportar a decenas y decenas de humildes, como Kiriako Kisikis, entregado a un campo de concentración griego. Tal como suena, sin que nadie lo haya contado. El carpintero bielorruso Antonio Dramachonek, de la unión eslava argentina, quedó preso por “extranjero indeseable”, en tanto el criminal Ante Pavelic (jefe nazi de Croacia) era "deseable" y protegido en Buenos Aires. La izquierda de café sigue creyendo que Cooke "derogó" la ley 4144, o algo así. Cooke defendió la Constitución peronista de 1949, donde se sacralizó a la ley de residencia, elevada a la misma carta magna, desterrando a Alberdi, y a unos cuantos inmigrantes. No hay comisión de memoria para estas víctimas. La ley de residencia recién fue derogada por Arturo Frondizi en 1958.



Ver Extranjeros "indeseables" en la Argentina

sábado, 28 de diciembre de 2013

Un encuentro con el peludo

Era casi un cuchitril
el de la calle Brasil
allí vivió humildemente
un honrado ciudadano
por dos veces presidente
(Tango para Hipólito Yrigoyen)*




"Exhala tranquilo valor, reconcentrada fuerza, latente energía... ¿dónde está el personaje sombrío, misterioso? ¿dónde el hombre de ojos enigmáticos? Porque este hombre que tengo delante es un vasco típico, huesudo, fuerte, rojo, con el cuerpo erguido, el pecho alto, el ademán viril y reposado... No puede tener más de cincuenta años y, sin embargo, el presidente Yrigoyen cuenta ya con setenta y seis; no es un caso ya de juventud sino de magia. El jefe del radicalismo argentino es un  hombre en pleno vigor que rezuma una limpia y tranquila potencia humana. 

El presidente argentino es alto, sólido y hasta viste como un cuarentón elegante. Allí, tras esa puerta ya cerrada y hermética, está ese hombre extraordinario que continúa pesando en este país con fuerza incontrastable y que ha logrado personalizar la política y dar envoltura de carne a las ideas. Allí en paz, en sencillez vive ese hombre, que no habla, que no gesticula, que no discursea, que no se muestra en público y que, sin embargo, lleva a todo un pueblo tras la huella duradera de su planta." Manuel Eduardo Hubner, escritor chileno. 


*Rescate de Rodolo Pandolfi.


jueves, 12 de diciembre de 2013

La vigencia libertaria


Un dirigente de la democracia, de tiempos de guerra contra el fascismo, recibió este año premios a una constancia en el credo de libertad, en medio de sacudones de violencia y corrupción en el país. Formado en los albores del anti-fascismo, con maestros como Deodoro Roca o Alfredo Palacios, derivó los laureles individuales a sus compañeros de lucha. Expresó que su generación heredó lo mejor de aquélla que organizara el país en el siglo XIX, la criticó y la mejoró a partir de 1918 (con la reforma universitaria, proyectada a Sudamérica) y llevó esa fuerza cultural contra los atropellos.


Fue un baluarte donde el autoritarismo no tuvo cosechas. Nestor Grancelli Cha, que de él se trata, era muy joven cuando denunció a viva voz, ante cien mil personas, que Perón tenía un “plan siniestro” al que el movimiento estudiantil no se plegaría. Horas antes del 17 de octubre, enfrentaba una balacera en la Plaza San Martín de Retiro. Después protegió a peronistas amigos perseguidos. Y defendió a guatemaltecos revolucionarios, partidarios del coronel Jacobo Arbenz, perseguidos en Buenos Aires. Muchos como él, creyeron que Arturo Frondizi ofrecía la culminación feliz del proyecto de Alberdi. La violencia se llevó todo, pero la generación del 45’ no dejó de creer en sus ideas. 


Ya en los años setenta, tocó proteger a hijos de amigos, volcados a la guerrilla. Luego, apoyar la democracia y denunciar la reelección forzada. Hoy sus pares recuerdan que los derechos humanos eran defendidos por ellos, medio siglo antes que por la izquierda teórica. La fundación 5 de Octubre de 1954 hasta hoy reivindica a compañeros como Juan Ovidio Zavala, torturado en 1951 y protector de su verdugo en 1955. Grancelli Cha habló de historia y recordó que Yrigoyen habló de desarrollo mucho antes que casi todos. En el Club Del Progreso que lo homenajeó, invitó a los jóvenes a “tomar las armas de la democracia”, que son “la palabra y las ideas” y no el terrorismo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Santiago Nudelman, el pionero


"La Argentina tuvo hace más de medio siglo un servicio penitenciario (justicialista) modelo para todo el mundo, en la época que lo dirigía Roberto Pettinatto,", escribió el periodista Horacio Verbitsky en 2008. "Centenares de obreros pueblan las cárceles. Los pabellones V, VI y VII de la Penitenciaría Nacional están convertidos en campos de concentración. Obreros y estudiantes fueron torturados", denunció en 1952 el doctor Santiago Nudelman



El campesino Ángel Rodríguez, torturado en 1954, contó su experiencia: “Este penal de Olmos era algo terrible. Había hombres a quienes desfiguraron totalmente; a algunos les cortaron la nariz, a otros las mejillas y orejas y lo grave es que a muchos no se les prestaba ni siquiera atención médica y morían. Nuestro ‘grave’ delito era no compartir las ideas del régimen peronista”. Hoy se ignora que Santiago Nudelman fue un pionero de los derechos humanos, que combatió al sistema de torturas en cárceles y comisarías del peronismo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Formosa y los derechos humanos


Pozo del Tigre, provincia de Formosa, gana espacio en los medios por la miseria y el hambre. En la misma zona, en octubre de 1947, la gendarmería del gobierno popular (peronista) fusiló a más de mil doscientos humildes, con sobrevivientes y familias que hasta hoy no tienen reparación, ni recordación. Gente de izquierda pituca, perseguida por el gobierno de Perón e Isabel (1973-1976), cobra fortunas por daños en comparación menores. Se subsidia a guerrilleros de "buena familia" y se olvida a los más pobres del país.

Ver: Los fusilados

jueves, 21 de noviembre de 2013

Un mártir obrero y radical


En la escuela enseñan otra cosa, pero el terrorismo de Estado es muy viejo. Al alba del peronismo, años cuarenta, Américo Romero era un militante del sindicato de la madera y del radicalismo. Su gremio fue intervenidoEduardo Seijo, líder maderero legítimo, fue secuestrado y deportado a Chile. Lo reemplazó el peronista Graciano Fernández. La delación quedaba instaurada, en nombre de la justicia social

Un día el radical Romero quiso defender a un compañero comunista. Graciano Fernández lo entregó a la policía federal. El comisario Miguel Gamboa ordenó los castigos. Romero sería perseguido, torturado y castigado por diez años de gobierno justicialista. Muchas veces lo secuestraron, lo torturaron, lo dejaron en las vías, en un basural cubierto de sangre, en cárceles y hospitales con la salud muy dañada. Intentó matarse en una comisaría. 

Alberto Lovell


 Vivió para contarla: “Cuando el 'llorón' Wasserman hizo detener a Cipriano Reyes y a sus amigos, yo tuve la desgracia de caer en manos de la Sección Especial. Había escuchado hablar de ella, pero nunca pensé que pudiera reunir a 150 personas tan perversas. Lombilla, Amoresano, Alberto Lovell y otros me arrancaron la dentadura y me tuvieron dos días estaqueado en una mesa, aplicándome la picana eléctrica.” 

Señaló que “Alberto Lovell era el que pegaba más fuerte”. Romero se refería al boxeador de peso completo usado por el régimen de Perón. Esa había sido su primera caída. Lo esperaban nueve años de cruenta persecución. Su delito era ser trabajador y ser radical. Gente que no vivió ni el diez por ciento de las penurias de este hombre, se considera "perseguida" y recibe dinero del Estado, como si hubiera combatido en Chacabuco y Maipú.





miércoles, 13 de noviembre de 2013

El campeón

Espagueti se enfrenta al campeón correntino.
Está por llegar el peronismo. (Foto Carlos Cazorla)

Luis Jorge, Espagueti, fue boxeador, bombero, fundador del sindicato de Berisso y estrella de carnaval. Un patrón gringo lo felicitó tras un combate en el pueblo. Venían tiempos de cambios sociales. Al tiempo, el sindicato de la carne corrió a piñas al gremio del comercio (y a su líder, Angel Borlenghi). El palco fue un ring colectivo. Cipriano Reyes también quiso golpear a Perón, que cerró la puerta de la cocina en la calle Posadas. El coronel era boxeador, como el verdugo de Las Heras, muy amigo suyo. Cuando Evita murió, el General miraba boxeo con Nelly, la jovencita de la UES. (El ayudante Calogero lo vio a Perón con Nelly y también con un nazi famoso). Los hermanos Lovell eran campeones de boxeo y trabajaban de mazorqueros para la policía. Se estrenaba la Constitución peronista y una obrera comunista era golpeada por un luchador de peso completo, campeón olímpico. 

Espagueti luce su mítico traje
de carnaval. (Foto Carlos Cazorla)

Otro Lovell, Pedrito, se haría famoso en Estados Unidos. Una serie de nockouts espectaculares lo llevó al cine, a una de las películas más exitosas (Pedro es The Spider, rival de Rocky Balboa en la saga del film que marcó los años ochenta). Pedro Lovell, de Quilmes Oeste, se convirtió en el bombardero de Los Angeles. Ya no era la generación del mono Gatica, el preferido de Evita, campeón sin corona e ídolo peronista. Gatica también fue amigo del Rubio Zavala, preso de Perón y ministro de Frondizi. Zavala era peleador callejero y fue a la misma cárcel que Balbín, el jefe radical, que también se peleaba. Hubo luchadores con pasión política y tribuneros, en un país compadrito y futbolero. Alberto y Guillermo Lovell eran de Dock Sud y de Quilmes (si bien prestaban servicios en la capital), ciudad que alumbró otro mito. 

Carlos de Godoy, el negro Thompson (parecido al boxeador), fue líder de las tribunas por años. Los enemigos cantaban que era amigo del proceso militar, aunque su gente se peleaba con la policía. Quilmes y Chicago cantaban la marcha peronista desde cuando estaba prohibida. Ese fervor unió a dos barrios antes rivales. Quilmes se siguió peleando con la gente de Boca (el verdadero cuadro de Perón) y con Gimnasia (el cuadro de Balbín), donde sobresalía el negro José Luis, que era rockero y hasta le dedicaron canciones. El peronista José Luis y el doctor Balbín coincidían en que Estudiantes de La Plata era un cuadro oligarca. El zarateño Luis Jorge, tripero en Berisso, sonreiría. El luchador de la cocina del peronismo hoy es ciudadano ilustre. Hace poco Lowell volvió al cine, y otro quilmeño fue campeón del mundo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Dueños de Perón

El diario El Pergaminense difundió que Rafael Restaino publicó un libro llamado Cuentos Peronistas, el mismo nombre de esta web (http://www.cuentosperonistas.com/), que precede al libro por dos años. El mismo diario se negó a publicar tres aclaraciones sucesivas, luego de haber pedido una carta. Cuentos peronistas no tiene relación con el libro de Restaino, que tomó el mismo nombre de esta web, para darle una función diferente a la de investigar la verdad histórica. Cuentos peronistas ya había conocido la censura de las autoridades de internet en la Argentina, que dijeron que no se podía usar la palabra Perón sin permiso. Más allá de casos puntuales, el charlatanerío de café lleva tiempo contando la historia del peronismo. Ver Sección Robos y Hurtos

miércoles, 30 de octubre de 2013

Alfarería

gohete.edu.ar
Una parte argentina no negocia el derecho a pelear con la policía, a tomar lugares, a disfrutar mensajes fascistas o a revindicar algunos crímenes. Agredir al Uruguay está en la lista. La Argentina protesta como pocos, pero no desarrolló el derecho a ir a trabajar como la gente. En tiempos de Frondizi, se libró una batalla del petróleo y una batalla del transporte. El presidente desarrollista (1958-1962) creía cambiar las reglas de juego, pero casi lo matan. El doctor Illia, su amigo, se puso en contra.

Gente de su misma idea, afirma que el país es la pobreza y la desgracia del transporte, pero no en primer lugar. Otro grabado persiste, de Rafaela a Villa María, de Oberá a San Rafael, Chacabuco, Junín o Pergamino. Una ciudad que admiró José Martí, un programa de educación, una reforma universitaria, la inmigración y el sindicalismo, un nobel anarquista o el juicio a los militares, no están detrás de la corrupción. Para René Balestra, la constitución fue un trabajo de alfarería. Ver El tren de Perón

Carlos Necochea, del gremio La Fraternidad, torturado
 durante la huelga ferroviaria de 1951. Héroe 
anónimo del movimiento obrero.



miércoles, 16 de octubre de 2013

La proscripción


Aramburu inventó la proscripción del peronismo. Muchos entendidos afirman la creencia. La historia, en realidad, fue un poco diferente. El gobierno de Perón hizo una doble proscripción contra el partido más obrero. El Partido Laborista, que llevó a Perón al poder, fue asaltado por la policía. La persecución incluyó secuestros, torturas y crímenes como el de Manuel Mustafá. Las víctimas humildes bonaerenses no suelen atraer a la izquierda de clase media, que sueña con guerrilleros pitucos. Dardo Cufré y Manuel Mustafá, gente armada en 1945, no tienen lugar en las memorias del Estado. Los obreros del 45' fueron desplazados por militares, que no lo defendieron a Perón en 1955.



En la provincia de Buenos Aires, la policía brava citaba a los laboristas para "invitarlos" a pasarse al partido único peronista. Al final, Perón sacó de la ley al laborismo (cuya competencia electoral y actos callejeros quedaron prohibidos) y ordenó el secuestro de sus dirigentes. El Presidente asistió a una pelea de box entre el mono José María Gatica y Alfredo Prada, mientras el plan siniestro estaba en marcha. Días después, el oficial Salomón Wasserman fue ascendido por decreto presidencial cuando torturó a Cipriano Reyes. Mediante una esquela, Perón felicitó a los verdugos: “Esta pesquisa señala hasta donde pueden superarse los servidores públicos". En 1955 el verdugo Wasserman lloró a los pies de Reyes implorando perdón. 



Ver. El Laborismo, línea Cipriano Reyes, investigación de Ariel Kocik que da cuerpo al capítulo 3 del libro Laborismo (Capital Intelectual, 2014) de Santiago Senén González, con epílogo de Juan Carlos Torre).


lunes, 30 de septiembre de 2013

Apold y la izquierda pituca

"La Argentina tuvo hace más de medio siglo un servicio penitenciario modelo para todo el mundo en la época que lo dirigía Roberto Pettinatto, el padre del animador homónimo, y eso fue destruido a partir de 1955 y el destrato que comenzó en las cárceles con las personas privadas de su libertad se replicó luego al resto de la sociedad", declaró Horacio Verbitsky, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, en 2008. 




La propaganda del gobierno de Perón (1946-1955) hablaba de justicialismo e humanismo en las cárceles. Las denuncias de los grupos humanitarios decían otra cosa en 1954 (ver imágenes). A su vez, en 1955, los presos peronistas elogiaron al régimen penal de Aramburu ante la prensa. “Quisiera aclararles que el régimen aquí es bastante bueno, todo lo bueno que uno puede apreciar cuando está entre rejas…pero me gustaría que nos dejaran leer los diarios, a lo mejor se ocupan de mí…” declaró John William Cooke, ex diputado peronista.




“Digan que Juan Ovidio Zavala (director carcelario en 1955) es el hombre más bueno del mundo. Es un santo", expresó el comisario Juan Simón Etchart (autor de las torturas contra el mismo Zavala en 1951). “He aumentado de peso. Lo menos cinco kilos. No tengo ningún motivo de queja para el trato que me dan y creo que a todos les pasa igual”, afirmó Hugo del Carril, artista popular. El cuento de la izquierda pituca*, disfrazada de peronista, se parece a la propaganda de Raúl Apold, amigo de Evita y de Roberto Pettinato. Está todo dicho.


Ver Cooke en la cárcel

       El verdugo favorito del progresismo

       El inventor del peronismo (por Silvia Mercado).

*Rodolfo Pandolfi usaba la frase para el peronismo de café o la izquierda que nunca trabajó.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Una palabra censurada

'Estimados señores de Registro Nacional de Dominios de Internet: 
Ante reiterados llamados y mensajes pidiendo el dominio de mi sitio de historia (finalmente http://www.cuentosperonistas.com/), sin respuestas, fui personalmente a la oficina de Juncal 847, Capital Federal. Me informaron que la palabra “Perón” no se puede utilizar sin permiso, para “evitar controversias” especialmente en “tiempos de elecciones”. Aunque nadie discutiría que en una democracia las controversias no son malas. Me explicaron que hay que detallar el contenido y la función de la web. Resumo que se trata de periodismo e historia, en temas como peronismo, radicalismo y derechos humanos, que muchas veces desconocen los militantes y los políticos. Podría citar a muchos autores, financiados por el Estado, que usaron mis trabajos para sus productos. Sin más que agregar, saluda a ustedes cordialmente,
Ariel Kocik'

jueves, 12 de septiembre de 2013

Confesión de Allende


En los años cincuenta, el gobierno justicialista apoyó al general Carlos Ibañez del Campo, gobernante de Chile, como también al general Alfredo Stroessner, del Paraguay. Tan tensa fue la relación con el vecino rioplatense, una humilde democracia, que se pensó en agredirlo, y en la otra orilla se festejó la revolución libertadora de 1955. Un joven de familia rica había buscado armas en Montevideo para encargarse del presidente argentino. Pidió expresamente "un fusil para matar a Perón". Se trataba de Diego Muñiz Barreto, quien se convertiría en peronista armado a la vuelta de los años sesenta, implicado en el caso Aramburu, y así moriría asesinado en los años setenta. El general Alejandro Lanusse, dictador de derecha según todos saben o repiten, fue condecorado en 1971 por el presidente socialista Salvador Allende, de la república de Chile. 



En una reunión con Arturo Illia y Raúl Alfonsín, Allende confesó que sus enemigos, además de los obvios, eran la izquierda dura que no comprendía a su gobierno. Observadores atentos señalaron que Allende podría haberse aliado con demócratas que apenas diferían con una dureza de discurso, equilibrado y acaso evitado el desenlace violento. En ese sentido, un miembro de la familia Castro opinó que la visita de Fidel y de sus pares cubanos al país cordillerano precipitó la reacción menos deseada. Cuando Perón volvió a la Argentina, tuvo una buena relación con el general Augusto Pinochet, la contracara de Allende. Alguien recordó que la central obrera (CGT), ariete sindical del peronismo, había saludado un golpe militar del que después se declaró su víctima. El general Perón había sido el líder meridional de una guerrilla lejana, desde el convento católico franquista. La guerrilla peronista, a su vez, combatió a Lanusse pero tuvo ciertos pases con su precedente de Onganía y con la posterior dictadura de 1976.


*Testimonios de Rodolfo Pandolfi, Emilio Gibaja e Hipólito Solari Yrigoyen.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La generación del 45


Nestor Grancelli Cha fue condecorado como mayor notable en el Congreso de la Nación, por una trayectoria “ejemplo para las nuevas generaciones”. El título parece formal, pero cobró significado en un discurso de ruptura. De 93 años, Grancelli apeló a la emoción de sus compañeros de la generación del 45. 


El alegato unió la militancia juvenil con un presente sin renuncias, ajeno a disculparse ante un progresismo de cafetería, por haber apoyado a las potencias aliadas y no al nazismo en 1945, al revés que la alianza libertadora nacionalista, donde militaban Rodolfo Walsh y otros santos de la izquierda de clase media, que eran de una derecha católica.

Ver La generación del 45

La Gazeta del Progreso

domingo, 21 de julio de 2013

El Estado verdugo

"El gobierno premia con felicitaciones a delincuentes torturadores" Informe firmado por el diputado Arturo Illia, años cuarenta.

"Silvia Mercado me trajo otro caso, que no había llegado a incluir en su libro, que podría sintetizarse en mentir por el opuesto, referido al elogio público de Néstor Kirchner a 'las cárceles en tiempos de Perón' (los interesados pueden leer el trabajo homónimo en la edición 525 de la revista Todo es Historia de cuando la dirigía Félix Luna), donde lejos de respetarse los derechos humanos la tortura era la norma." Por Jorge Fontevecchia, 2013, para el diario Perfil.













viernes, 14 de junio de 2013

El tren de Perón

Cuando inauguraron los ferrocarriles, los milicos lo fajaron a Juan Clidas, capo de la murga los Martilleros. Ese día el obrero Juan llevó el bombo de Berisso a la estación Retiro, pero al ministro Juan Pistarini no le gustó la comparsa y les mandó una “leñada” policial. Los trenes quedaban en manos argentinas. En realidad, ya no eran un negocio para los ingleses. Poco después daban déficit, como lo reconoció Perón. Santiago Nudelman denunció que con el doble de ferroviarios la jornada de trabajo era la misma. El negro Carlitos Necochea, maquinista, fue torturado una y otra vez durante la huelga de 1951. 


La obrera Blanca Emina Olivera  fue alojada en la cárcel de mujeres con su beba, sin derecho a sol ni comida adecuada. Afirmó Nudelman que por entonces estaban “semidestruidas las vías, envejecido el material, desmejorados y encarecidos los servicios”. Describió el “despanzurramiento” de las vías férreas. En 1953 la reparación de un vagón costaba veinte veces más que en 1943. En el sur y en el oeste de Buenos Aires había más empleados y menos servicios. Perón bautizó a los trenes nacionales como los nombres de Roca, Sarmiento y Mitre. Una empresa de Holanda le vendió al país unos trenes que nunca funcionaron: la misma firma, según Nudelman, le regaló un tren confortable al Presidente. "La corrupción mata", dice hoy Pino Solanas, quien reivindica a Perón.

domingo, 2 de junio de 2013

Cipriano Reyes, el primero en denunciar a Perón

La Sección Robos y Hurtos de este espacio, que suelen poblar progresistas como Marcelo Larraquy, suma aportes castrenses. La Revista Soldados Digital publicó un artículo firmado por Lauro S. Noro, Cipriano Reyes, un luchador, que es un completo y acostumbrado hurto del artículo Cipriano Reyes, el primero en denunciar a Perón, publicado en 2006 por el responsable de este sitio, muchas veces tomado por asalto. Una veloz ojeada permite notar el acto de piratería. Cuentos peronistas celebra que la institución castrense se interese por la historia, pero no el saqueo.


viernes, 31 de mayo de 2013

Una zoncera de Jauretche


El autor favorito del país, Arturo Jauretche*, enseñó que las víctimas del peronismo eran tres. "En doce años no se puede salir de tres víctimas, que son los obreros Aguirre, Nuñez, y el Dr. Ingalinella." Por lo tanto, había "escasez de mercadería" para el "inventario de finados" como él decía. Parecerá un cinismo. En octubre de 1947, mil quinientos humildes fueron fusilados por la gendarmería de Perón, en la actual provincia de Formosa. Eran hombres, mujeres, niños y viejos del pueblo pilagá. Por entonces, Jauretche era funcionario en Buenos Aires.


También se ignoran las víctimas de la comisaría de Florida (Buenos Aires) de 1951. Allí fueron asesinados los ciudadanos humildes Teodoro Baziluk, Estanislao Kosiky (ambos nacidos en Polonia, el primero afiliado comunista), José Lettieri, Horacio Pérez, Pedro Moreno y Martín Graneros, cuyos cuerpos sin vida se hallaron en baldíos y arroyos. En total fueron 21 asesinatos establecidos e innumerables torturas, entre octubre de 1950 y junio de 1951. El gobernador era Domingo Alfredo Mercante


* En la escuela o la facultad, según el viento, una cita de Jauretche vale más que una de Borges.

sábado, 23 de marzo de 2013

Ernesto Sammartino y los derechos humanos


Integra una lista de indeseables, para una izquierda pituca, que anotó su frase del “aluvión zoológico” para los diputados que “maullaban por una dieta”. Pero Ernesto Sammartino apoyó luchas obreras, como el fin de la ley de residencia y la huelga de los obreros de la carne. Junto a estos últimos, enfrentó a la represión policial en Berisso. Sammartino expresó: “Voy a decir la verdad a los trabajadores de este pueblo, que está soportando la injusticia social de este gobierno”. A los "crumiros" de la patronal los llamó “turba de esclavos” que avergonzaba a “una tierra de rebeldía y libertad”. Vinieron los sablazos. “Acá está el radicalismo, barricada de libertad”, gritó Sammartino y levantó su revólver. Días después, Evita fue silbada en Berisso cuando trató de parar la huelga de la carne.


Foto Historia y Doctrina de la UCR.

Acaso el mejor orador de un Congreso con figuras brillantes, Sammartino se adelantó muchas décadas a sus críticos en un tema como defender los derechos humanos. Apenas asumió Perón, el radical exigió la liberación de los militantes políticos y gremiales castigados por el régimen militar: “Numerosos choques y tiroteos produjeron víctimas, arrestos, procesos y cesantías. La represión policial, las medidas de orden judicial y administrativo dieron lugar a sentencias criminales, a destituciones, a la cancelación de ciudadanías, en perjuicio de muchos ciudadanos… Debemos dar un ejemplo de generosidad…El pueblo argentino espera ansiosamente que se devuelva la ciudadanía a las personas que sufrieron su encarcelación en virtud de odios ideológicos... que salgan de las cárceles los ciudadanos afectados por condenas largas y penosas, que se reintegren a sus cargos, los que no vacilaron en arriesgarlos y perderlos, por su gran amor a la patria.” 






Los mencionaba: “Julio Pirik y Baltasar Domínguez, condenados en primera instancia por supuesta coparticipación en la muerte del empleado de policía Giacomino, atribuida a venganzas por torturas a presos políticos. El editor Antonio Zamora, los escritores José Portogalo y Elías Castenuolvo, el eminente filólogo Ángel Rosemblat, el dirigente político Victorio Codovilla, el periodista y economista Paulino González Alberdi, el profesor y publicista José Gabriel…” Su colega Silvano Santander denunció las torturas de la Sección Especial de la policía, que “concretó toda su furia contra las organizaciones libres del proletariado argentino”. Tales denuncias fueron a la comisión de asuntos constitucionales, presidida por John Wlliam Cooke, que "nunca creyó prudente tratarlas". Cooke también mantuvo a la ley de residencia (a la que Sammartino combatió), que Perón usó para deportar obreros, como el chileno Eduardo Seijo, miembro de la CGT. Hoy John Cooke es un ejemplo para quienes hablan de los derechos humanos y desprecian a Sammartino. Este último fue precursor de la ley devoto femenino en Entre Ríos en los años treinta. Era republicano por España, cuando Héctor Cámpora era conservador por Manuel Fresco, fascista bonaerense.


Ver Balbín en Berisso


sábado, 9 de marzo de 2013

Martin Bormann en Buenos Aires


El mundo aceptó que los principales jefes de Alemania nazi murieron en 1945. La llegada de gente y de mucho dinero a las costas argentinas, procedente de lugares como Bavaria o Berlín, ha sabido recoger silencios. Pero hay testimonios. Así como Portugal trasladó su corona a Río de Janeiro durante la invasión de Napoleón, e Inglaterra planeó un desembarco en el norte de América en caso de una invasión de Hitler, Alemania planeó salvaguardar fortunas en el río de la Plata, al estimar que la guerra mundial cambiaba su curso. El gobierno militar argentino, surgido el 4 de junio de 1943, tenía buenas relaciones con el nazismo, aun después de Stalingrado y del avance final de los aliados. Hombres como Juan Pistarini fueron condecorados en Alemania. El comisario retirado Jorge Silvio Adeodato Colotto, custodio de Perón desde 1951, dio un testimonio novelesco sobre el tema. Vinculado al comisario Alberto Villar y a José López Rega, fue denunciado por Página 12 como defensor de la última represión (1976). 



En realidad, estaba vinculado al tema desde antes. Sabía que la actual comisaría octava fue un centro de terror en años de Perón y de Borlenghi, como también la séptima del barrio norte. (1) Colotto hablaba del asunto, hasta que una "norma" del gobierno lo invitó al silencio. Antes había accedido a contarles a Simon Dunstan y Gerrard Williams, sin más rodeos, que presenció reuniones entre Juan Perón y el nazi Martin Bormann (acompañante de Hitler en el búnker de Berlín, donde desapareciera). Según Colotto, un encuentro fue en la primavera de 1953, en el misterioso departamento del barrio Belgrano que el banquero Ludwig Freude le regalara a Evita en 1945. En la versión de Colotto, Perón le avisó que llegaría puntual un visitante alemán. Perón y Bormann se trataron “como viejos amigos” durante dos horas, pese a que el visitante no hablaba un buen español. El presidente argentino recibió un "pequeño y valioso regalo". En la casa también estaban el ayudante Calógero y la cocinera Francisca. Bormann también asistiría al Círculo Militar, en la plaza San Martín, sin ser molestado por la vecina Cancillería. Las palabras de Colotto constan en un libro publicado por Dunstan y Williams.


1) Testimonio para el autor.

Ver: Extranjeros "indeseables" en la Argentina