lunes, 30 de septiembre de 2013

Apold y la izquierda pituca

"La Argentina tuvo hace más de medio siglo un servicio penitenciario modelo para todo el mundo en la época que lo dirigía Roberto Pettinatto, el padre del animador homónimo, y eso fue destruido a partir de 1955 y el destrato que comenzó en las cárceles con las personas privadas de su libertad se replicó luego al resto de la sociedad", declaró Horacio Verbitsky, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, en 2008. 




La propaganda del gobierno de Perón (1946-1955) hablaba de justicialismo e humanismo en las cárceles. Las denuncias de los grupos humanitarios decían otra cosa en 1954 (ver imágenes). A su vez, en 1955, los presos peronistas elogiaron al régimen penal de Aramburu ante la prensa. “Quisiera aclararles que el régimen aquí es bastante bueno, todo lo bueno que uno puede apreciar cuando está entre rejas…pero me gustaría que nos dejaran leer los diarios, a lo mejor se ocupan de mí…” declaró John William Cooke, ex diputado peronista.




“Digan que Juan Ovidio Zavala (director carcelario en 1955) es el hombre más bueno del mundo. Es un santo", expresó el comisario Juan Simón Etchart (autor de las torturas contra el mismo Zavala en 1951). “He aumentado de peso. Lo menos cinco kilos. No tengo ningún motivo de queja para el trato que me dan y creo que a todos les pasa igual”, afirmó Hugo del Carril, artista popular. El cuento de la izquierda pituca*, disfrazada de peronista, se parece a la propaganda de Raúl Apold, amigo de Evita y de Roberto Pettinato. Está todo dicho.


Ver Cooke en la cárcel

       El verdugo favorito del progresismo

       El inventor del peronismo (por Silvia Mercado).

*Rodolfo Pandolfi usaba la frase para el peronismo de café o la izquierda que nunca trabajó.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Una palabra censurada

'Estimados señores de Registro Nacional de Dominios de Internet: 
Ante reiterados llamados y mensajes pidiendo el dominio de mi sitio de historia (finalmente http://www.cuentosperonistas.com/), sin respuestas, fui personalmente a la oficina de Juncal 847, Capital Federal. Me informaron que la palabra “Perón” no se puede utilizar sin permiso, para “evitar controversias” especialmente en “tiempos de elecciones”. Aunque nadie discutiría que en una democracia las controversias no son malas. Me explicaron que hay que detallar el contenido y la función de la web. Resumo que se trata de periodismo e historia, en temas como peronismo, radicalismo y derechos humanos, que muchas veces desconocen los militantes y los políticos. Podría citar a muchos autores, financiados por el Estado, que usaron mis trabajos para sus productos. Sin más que agregar, saluda a ustedes cordialmente,
Ariel Kocik'

jueves, 12 de septiembre de 2013

Confesión de Allende


En los años cincuenta, el gobierno justicialista apoyó al general Carlos Ibañez del Campo, gobernante de Chile, como también al general Alfredo Stroessner, del Paraguay. Tan tensa fue la relación con el vecino rioplatense, una humilde democracia, que se pensó en agredirlo, y en la otra orilla se festejó la revolución libertadora de 1955. Un joven de familia rica había buscado armas en Montevideo para encargarse del presidente argentino. Pidió expresamente "un fusil para matar a Perón". Se trataba de Diego Muñiz Barreto, quien se convertiría en peronista armado a la vuelta de los años sesenta, implicado en el caso Aramburu, y así moriría asesinado en los años setenta. El general Alejandro Lanusse, dictador de derecha según todos saben, fue condecorado en 1971 por el presidente socialista Salvador Allende, de la república de Chile. 



En una reunión con Arturo Illia y Raúl Alfonsín, Allende confesó que sus enemigos, además de los obvios, eran la izquierda dura que no comprendía a su gobierno. Observadores atentos señalaron que Allende podría haberse aliado con demócratas que apenas diferían con una dureza de discurso, equilibrado y acaso evitado el desenlace violento. En ese sentido, un miembro de la familia Castro opinó que la visita de Fidel y de sus pares cubanos al país cordillerano precipitó la reacción menos deseada. Cuando Perón volvió a la Argentina, tuvo una buena relación con el general Augusto Pinochet, la contracara de Allende. Alguien recordó que la central obrera (CGT), ariete sindical del peronismo, había saludado un golpe militar del que después se declaró su víctima. El general Perón había sido el líder meridional de una guerrilla lejana, desde el convento católico franquista. La guerrilla peronista, a su vez, combatió a Lanusse pero tuvo ciertos pases con su precedente de Onganía y con la posterior dictadura de 1976.

*Testimonios de Rodolfo Pandolfi, Emilio Gibaja e Hipólito Solari Yrigoyen.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La generación del 45


Nestor Grancelli Cha fue condecorado como mayor notable en el Congreso de la Nación, por una trayectoria “ejemplo para las nuevas generaciones”. El título parece formal, pero cobró significado en un discurso de ruptura. De 93 años, Grancelli apeló a la emoción de sus compañeros de la generación del 45. 


El alegato unió la militancia juvenil con un presente sin renuncias, ajeno a disculparse ante un progresismo de cafetería, por haber apoyado a las potencias aliadas y no al nazismo en 1945, al revés que la alianza libertadora nacionalista, donde militaban Rodolfo Walsh y otros santos de la izquierda de clase media, que eran de una derecha católica.

Ver La generación del 45

La Gazeta del Progreso