domingo, 29 de diciembre de 2013

Cooke y los obreros "indeseables"


La izquierda pituca tiene ídolos que son como estrellas de rock. Los universitarios se mean con su sola mención. Uno de ellos es John William Cooke, el inventor del “peronismo de izquierda”. Hijo de un radical bacán (canciller de un régimen militar), detrás del mito el joven doctor Cooke fue, como todos, cómplice de atropellos a los derechos humanos. Por él, la ley de residencia (dictada en 1902), que servía para cazar obreros humildes, siguió vigente con Perón. Un día Cooke gritó a los cuatro vientos que la derogaba, e hizo lo contrario. Su discurso, pleno de patriotismo, integra las “obras completas de Cooke”, mamotreto para militantes que lo cita como un mérito, sin reparar en que se dio vuelta. 





Así se pudo deportar a decenas y decenas de humildes, como Kiriako Kisikis, entregado a un campo de concentración griego. Tal como suena, sin que nadie lo haya contado. El carpintero bielorruso Antonio Dramachonek, de la unión eslava argentina, quedó preso por “extranjero indeseable”, en tanto el criminal Ante Pavelic (jefe nazi de Croacia) era "deseable" y protegido en Buenos Aires. La izquierda de café sigue creyendo que Cooke "derogó" la ley 4144, o algo así. Cooke defendió la Constitución peronista de 1949, donde se sacralizó a la ley de residencia, elevada a la misma carta magna, desterrando a Alberdi, y a unos cuantos inmigrantes. No hay comisión de memoria para estas víctimas. La ley de residencia recién fue derogada por Arturo Frondizi en 1958.



Ver Extranjeros "indeseables" en la Argentina