sábado, 28 de diciembre de 2013

Un encuentro con el peludo

Era casi un cuchitril
el de la calle Brasil
allí vivió humildemente
un honrado ciudadano
por dos veces presidente
(Tango para Hipólito Yrigoyen)*




"Exhala tranquilo valor, reconcentrada fuerza, latente energía... ¿dónde está el personaje sombrío, misterioso? ¿dónde el hombre de ojos enigmáticos? Porque este hombre que tengo delante es un vasco típico, huesudo, fuerte, rojo, con el cuerpo erguido, el pecho alto, el ademán viril y reposado... No puede tener más de cincuenta años y, sin embargo, el presidente Yrigoyen cuenta ya con setenta y seis; no es un caso ya de juventud sino de magia. El jefe del radicalismo argentino es un  hombre en pleno vigor que rezuma una limpia y tranquila potencia humana. 

El presidente argentino es alto, sólido y hasta viste como un cuarentón elegante. Allí, tras esa puerta ya cerrada y hermética, está ese hombre extraordinario que continúa pesando en este país con fuerza incontrastable y que ha logrado personalizar la política y dar envoltura de carne a las ideas. Allí en paz, en sencillez vive ese hombre, que no habla, que no gesticula, que no discursea, que no se muestra en público y que, sin embargo, lleva a todo un pueblo tras la huella duradera de su planta." Manuel Eduardo Hubner, escritor chileno. 


*Rescate de Rodolo Pandolfi.