martes, 17 de diciembre de 2013

Mandela en Argentina

En 1946 el laborismo ya marchaba sin odios ni rencores.


Mandela es un símbolo curioso a la Argentina enojada. La gente adora de lejos y olvida a los demócratas que tuvo a mano, en Junín, Cruz del Eje o Lincoln. José Antonio García, laborista salteño, no creía exagerar cuando definió a un obrero bonaerense como prócer de la unión nacional. 

Se trataba de alguien que nunca le creyó al comunismo (a diferencia de Mandela) y siempre creyó en la democracia, que no podía dejar a los pobres sin derechos. Estuvo preso y borrado de la historia. Cuando salió, se le hizo un homenaje.




Entonces José García afirmó: “Traigo el saludo sincero, leal y de gratitud de los laboristas salteños hacia Cipriano Reyes,  apóstol de la democracia y mártir insustituible de la lucha civil, quien todo lo ha dado por el santo ideal que abrazara… A Cipriano Reyes le corresponde el prólogo que hablará la historia obrera argentina… 

En la lejana Salta, aún se siente repiquetear por sus montes y quebradas el credo laborista que Cipriano Reyes creara, un glorioso 17 de octubre, y ahora robustecida por esa frase llena de humanismo y espíritu de solidaridad humana, cálida y serena, sin mezquindades ni venganza, al salir de la cárcel, cuando dijera ‘sin odios ni rencores’…” 


Reyes agradeció:“Hemos tragado la saliva amarga, pero templados en la lucha, respondemos como dije al salir: sin odios ni rencores. Está vivo el espíritu del 17 de octubre que nació en Berisso. Aquéllas tempestades trajeron estos vientos”. *






* Fragmento de "El Laborismo, línea Cipriano Reyes", texto inédito, investigación base de libro en edición y fuente de consulta para investigadores de historia.