Buscar en Cuentos peronistas...

sábado, 5 de julio de 2014

El mito del frigorífico De la Torre


Quizás simbólicamente, Perón indultó al comisario Ramón Valdez Cora, asesino del senador Enzo Bordabehere, el compañero de Lisandro de la Torre. A la vez Perón encarceló al verdadero líder de los obreros de la carne, y su actitud frente a los frigoríficos fue elogiada por el embajador norteamericano Stanton Griffis. Se intervino, por último, al sindicato de los trabajadores. De fondo, la pelea por el hambre del pueblo en un suelo rico.



Un capítulo más famoso de luchas, con prensa de izquierda, es la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, producida en 1959, al año de gobierno de Arturo Frondizi. No se sabe tanto que, en el mundo sindical de entonces, muchos obsecuentes habían dado en “héroes”. Suele suceder. Los delegados del peronismo que venían de ser interventores e incluso delatores (como Juan Perazzolo o Aurelio Hernández) se probaban el papel de “resistentes”. Otro ex interventor era José Alonso; la lista es larga. La toma era parte de un plan de desgaste contra Frondizi. El metalúrgico Augusto Vandor nunca había cortado carne, pero pidió acorralar al gobierno como fuera.


En los años cuarenta, con un gremio mucho más aguerrido y movilizado, el diputado Frondizi había apoyado la gestión obrera de todos los frigoríficos, conquista que fue impedida por los diputados peronistas, entre ellos el joven Cooke. Con los años, el matadero Lisandro De La Torre bajó su producción en miles de novillos y aumentó su personal en miles de empleados, una tendencia del Estado que pagaba el pueblo con la inflación, según Frondizi. La razón era el clientelismo político, sugiere Luis Beraza. Había gente que no faenaba e igual cobraba.


(Continúa)