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martes, 1 de julio de 2014

Escenas de la resistencia




El periodista Rodolfo Walsh escribía Resistencia con mayúscula. Sin más, como si fuera la victoria criolla contra los ingleses en 1807, o la epopeya francesa contra los nazis. Se refería a lo que hicieron algunos peronistas partir de 1955. A veces fue un poco menos heroico. Durante la gestión de Juan Ovidio Zavala en las cárceles, el detenido John Cooke recibió periodistas en el pasillo y los invitó a pasar a la celda “como quien se siente en su casa”. Afirmó Cooke: “quisiera aclararles que el régimen aquí es bastante bueno, todo lo bueno que uno puede apreciar cuando está entre rejas…pero me gustaría que nos dejaran leer los diarios, a lo mejor se ocupan de mí…” El ex diputado peronista José Astorgano afirmó: “Vean, muchachos, ese es un tipo de oro (en referencia a Zavala), se los puedo garantizar…” 

Por su parte, el conocido artista popular Hugo del Carril expresó: “He aumentado de peso. Lo menos cinco kilos. No tengo ningún motivo de queja para el trato que me dan y creo que a todos les pasa igual”. Del Carril fue liberado gracias a una gestión de Cipriano Reyes, quien a su vez le dijo a un preso quejoso: “mucho peor estuvimos nosotros”. Gremialistas como Pedro Otero, ex diputado nacional, le agradecieron al “compañero Cipriano” que velara por la integridad de ellos. Reyes tenía en el cuerpo las marcas del régimen anterior, cuando nadie se animó a visitarlo.* Los dirigentes como Héctor Cámpora estaban presos junto a conocidos verdugos, como el comisario Juan Simón Etchart, peronista. El gendarme Solveyra Casares, ex jefe de la represión ilegal, se consideraba en 1959 miembro de la resistencia contra el presidente Frondizi (quien en 1949 denunciara las torturas de Solveyra). Vueltas de la historia argentina.

*Fragmento de El Laborismo, línea Cipriano Reyes, investigación central del actual libro Laborismo, el partido de los trabajadores (Capital Intelectual).