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martes, 8 de julio de 2014

La cocina de las candidaturas


En sus memorias de los días como testigo y actor de la campaña electoral de 1946, y en la cocina de las candidaturas, Cipriano Reyes menciona que Perón quiso imponer al candidato a gobernador de Buenos Aires, el distrito clave del país. Sería el doctor Bramuglia, aunque Perón usaba muchas cartas. Una noche, en pleno congreso laborista de La Plata, se aparecieron el mayor Alfredo Arrieta y su esposa, Elisa Duarte, hermana de Eva, la prometida de Perón. Estaban escondidos en un auto, a la vuelta del Cine Edén -donde se hacía el congreso partidario- en las calles 12 y 62. Hicieron llamar a Reyes para conversar en el vehículo. 

Elisa le pidió a Cipriano, sentado en el asiento de atrás, que su esposo fuera gobernador, pues Perón estaba de acuerdo. Reyes le dijo que nada podía decidirse fuera del congreso. La gestión inicial para proclamar a Bramuglia se disolvería por maniobras extrañas que se jugaban en el departamento de la calle Posadas del barrio norte porteño. Se percibía un intento de favorecer a los radicales renovadores, más manejables, y quitarles poder a los laboristas. Reyes y su grupo volvieron a la casa de Perón varias veces, casi a diario en aquéllas horas de calor de enero de 1946. Desoyendo a Perón, el laborismo proclamaría por su cuenta a Domingo Alfredo Mercante candidato a gobernador.

*(Fragmento de El Laborismo, línea Cipriano Reyes, investigación de Ariel Kocik que da cuerpo al capítulo 3 del libro Laborismo (Capital Intelectual, 2014) de Santiago Senén González, con epílogo de Juan Carlos Torre).