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miércoles, 27 de agosto de 2014

Berisso en la Patagonia


Al fin de la guerra, los logros del sindicato de Berisso tenían repercusión en un plano nacional, que adeudaba cambios económicos desde hacía décadas. Colegas de Cipriano Reyes como Hipólito Pintos fueron delegados a conducir huelgas en lugares tan remotos como Río Gallegos, Puerto Deseado y San Julián. Las empresas frigoríficas presionaban al gobierno de Farrell (1944-1946) arguyendo la pérdida de millones, y la clase ganadera consideraba intolerable el cese de envío de carne a Europa. La dialéctica de la pugna con la autoridad patronal generaba cada vez más tensión: la oligarquía criolla miraba con recelo la creciente capacidad de respuesta de un sector obrero que actuaba por fuera de la CGT y los gremios más previsibles.

Ex Frigorífico Swift Bahía de San Julián, 
provincia de Santa Cruz.

Mientras se negociaba en Buenos Aires, Hipólito Pintos conducía huelgas reivindicatorias en Santa Cruz, con colegas berissenses, llevados en bodegas de barcos "coloniales" para faenar borregos, corderos, capones y ovejas en desolados territorios. Berisso instaló su comando en Río Gallegos, y devolvió la voz rebelde, con su propio sacrificio, a comarcas desamparadas, marcadas por los fusilamientos, donde nunca había llegado la justicia social ni el arbitraje de un funcionario de Trabajo. Las demandas para humanizar un trabajo carente de elemental seguridad y asistencia darían frutos. Pintos, capturado, sufriría un simulacro de fusilamiento. Al volver a Buenos Aires, sería protagonista de hechos que conmovieron al país.



Ya con Perón en el gobierno, Pintos mantenía la posición leal y dura de su gremio, planteada en la misma Casa Rosada, donde se reunía con el Presidente bajo el control del represor Solveyra Casares. Perón también convocaba a los crumiros y rompehuelgas que respondían a Mercante, lo que motivó la reacción de Pintos y de los suyos. Incluso José Palmentieri, del frigorífico Swift Rosario, le tuvo que recordar a Perón quiénes eran los verdaderos dirigentes de Berisso. Hipólito Pintos afirmó que había visto caer compañeros para llevar a Perón adonde estaba y fue detenido en esos días, como otros obreros de la carne.