sábado, 2 de agosto de 2014

"Hemos salvado una matanza"


Luego de haber visitado Campo de Mayo y retornar al balcón de la Casa Rosada, anunciado a la plaza y al país que la libertad estaba a salvo, el presidente Alfonsín entró en la historia de las teorías conspirativas de una corriente de opinión influyente en la vida del país. Se agitaba el viejo fantasma de las "traiciones" de los líderes en su mayor popularidad. La respuesta al autoritarismo era política y había que esperar. Era la noche del 19 de abril de 1987. El Presidente estaba seguro de haber evitado algo quizá irreparable. Su familia vivía días de "angustia e inquietud". Este es un testimonio cercano:

"Sabíamos que podía producirse un golpe de Estado, y un enfrentamiento entre militares y civiles que podría haber costado muchas vidas. De manera que cuando se pudo resolver el problema, partir de la presencia del presidente Alfonsín en Campo de Mayo, sentimos un gran alivio. Y no hubo ninguna negociación, lo sé bien. Esa misma noche hablé con mi padre, y me dijo: 'hemos salvado lo que podría haber sido una matanza en la Argentina. Mañana podríamos estar velando a cientos de argentinos. Gracias a Dios hemos resuelto las cosas en paz.'


Es el único país del mundo que juzgó a un ejército que no estaba derrotado. Los responsables del terrorismo de estado estaban todavía allí, en los cuarteles, apuntando al corazón de la democracia. Y pese a la debilidad en términos físicos de la sociedad argentina, fuimos capaces de poner en el banquillo a quienes condujeron una de las dictaduras más sangrientas, y se pudo conocer el horror y el espanto a partir del juicio a la Junta. En el resto del mundo lo valoran más. En la Internacional Socialista, en las reuniones en los distintos continentes lo primero que nos preguntaban sobre la Argentina era lo relacionado con el juicio a las Juntas, como un ejemplo de la acción heroica de un pueblo." *

*Testimonio Ricardo Alfonsín para el autor, publicado en Grito del Sur, 2006.