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lunes, 20 de octubre de 2014

Framini, textiles y "lealtad"


A mediados de 1955 hubo despidos en la firma textil Danubio SA, afincada en La Matanza. Un paro general de base fue censurado por la CGT. Una asamblea obrera repudió a los jerarcas peronistas Mujica y Favara, que apoyaron el “argumento patronal” de ajustarse a la crisis. José Mujica había sido impulsor de la Asociación Obrera Textil, junto a Mariano Tedesco, días después del 17 de octubre de 1945. Mujica todavía actuaba en la cúpula, al igual que Andrés Framini. Entonces amenazó con ilegalizar e intervenir. 


Framini estaba en la fracción oficial, que no cuestionaba medidas como la delación gremial y la explotación en nombre de “productividad”, cuando la CGT invitaba a trabajar el sábado. Sin embargo, Framini ha sido una debilidad para peronistas dudosos que en su momento aplaudieron a Lonardi. En tono adulón, sobrevaluar a Framini sería más fácil que investigar sobre Cipriano Reyes y otros actores que fueron leales a las bases antes que al gobierno. El 17 de octubre de 1945, el gremio textil no había mostrado fuerza; estaba ganado por el comunismo. Nadie mencionó hazañas de Framini previas a 1955. Las referencias de quienes lo valoran parten de su papel en la “resistencia”. Rodolfo Pandolfi lo describió como un hombre casi sin prestigio.


El mito peronista elevó actores secundarios, sin especial brillo en 1945. La izquierda de clase media colaboró con la versión, olvidando a los combativos como María Roldán. Andrés Framini dio una versión del 17 de octubre que confirma su lejanía de grupos dirigentes aguerridos. La marea venía del sur, admitió, pero realzó su propio rol en la fábrica Piccaluga de Barracas. Como su gremio no salía, él habría “guapeado” con el delegado, sumando algunos pocos más. Explicó que “se movió bien la gente de Evita” que según él eran Bramuglia y Borlenghi. (1) La verdad es que Borlenghi fue tan contrario a ganar la calle que llegó a conspirar contra Perón, y el abogado Bramuglia estuvo peleado con Evita en esos días. La propia Eva fue más humilde: afirmó haber sido apenas “una descamisada más”. No tenía función política ni gremial.


Después de 1946, las bases textiles fueron a la huelga, pero la conducción peronista buscó limitar los reclamos y la solidaridad con los despedidos. El sindicato fue neutralizado: actuó Cecilio Conditti, interventor de muchos gremios, vinculado al control policial, que volvería como ministro de Isabel Perón en 1974. Andrés Framini sobrevivió en las “primeras líneas” leales al gobierno, es decir, contra los reclamos de base, hasta 1955. Al poco tiempo, los más pasivos se hicieron resistentes. La prensa, que había sido peronista, se hizo libertadora sin escalas. 


Framini sería impulsado para las elecciones de 1962, que fueron anuladas, pero resultaron mucho menos brillantes para el peronismo de lo que se imagina. Los años sesenta fueron más dichosos en industria y empleo de lo que sugiere la convulsión social, a veces activada por disconformes de clase media. A fin de siglo, un gobierno desmembró la industria textil, contando con la lealtad de muchos sindicalistas que habían combatido al presidente Raúl Alfonsín, impulsor de una ley de democracia sindical. (2)



Ver:  El Laborismo, línea Cipriano Reyes, investigación de Ariel Kocik que da cuerpo al capítulo 3 del libro Laborismo (Capital Intelectual, 2014) de Santiago Senén González, con epílogo de Juan Carlos Torre).

1) El Centro Cultural de la Cooperación editó un libro sobre Framini y "el peronismo revolucionario".

2) Testimonios del diario Crítica. Diarios semiclandestinos de tiempos de Perón.