martes, 1 de diciembre de 2015

El acento político de Córdoba


Se dice que, en una época, había que arreglar con cinco familias de Córdoba, para empezar a tener el poder del país. Desde las sierras se armaban combinados provinciales, con vistas a una solución nacional. Julio Argentino Roca, tucumano, construyó desde allí su presidencia, que dio en "el país moderno".

Monástica, culta, señorial, Córdoba mostró su costado rebelde. Fue la cuna del reformismo universitario de 1918, de la mano del maestro Deodoro Roca. Y tuvo la pionera experiencia de justicia social con Amadeo Sabattini en los años 1930, mientras en Buenos Aires mandaban los conservadores.

La provincia resistió al justicialismo, pero hubo pueblos que lo abrazaron. A Emma Illia le gustaba jugar en casa de amigas peronistas. De cualquier modo, no sorprendió que en ese suelo estallara la revolución libertadora, con gran apoyo civil. Perón tenía cómo vencer militarmente al general Lonardi, pero no quiso luchar.





Cuando el radicalismo se dividió, la línea Córdoba, sumada a Buenos Aires, hicieron que Balbín pareciera invencible. Dos provincias valían por medio partido. Y Frondizi tuvo que fundar el radicalismo intransigente.

La industrialización y el crecimiento de la clase obrera, junto al movimiento estudiantil, trajeron el gran estallido popular de 1969. La represión posterior fue tal vez la más cruenta. Los horrores se revelaron después de 1983.

El radicalismo dejó de ser invicto hace rato, pero aún el peronismo de allí es particular. Los izquierdistas de café porteño, a veces subsidiados por el interior, aplauden o putean a Córdoba según sus emociones. Ya quisieran que fuera lo que imaginó un enviado de Fidel Castro en 1973, cuando vio a un pueblo revolucionario.

Pero Córdoba no es de izquierda, ni derecha tampoco. Al doctor Illia, que lo conoció a Yrigoyen, no le hubieran entretenido esas discusiones, pensando en el hambre, la salud y las cosas del país.



sábado, 17 de octubre de 2015

Un tal René Favaloro


Los estudiantes de La Plata están en lucha contra el régimen militar. El bello centro de la ciudad es escenario de choques y manifestaciones. La facultad está sitiada, pero mucha gente se agolpa para apoyar a los chicos y chicas que cantan el himno argentino esperando a la policía, que finalmente irrumpe, desalojando con gases, patadas y golpes de puño. Reparten sablazos en la cabeza. Sucede en 1945.


Los invasores golpean a un prodigio platense: uno de los defensores de la facultad (que están armados con garrotes) es el estudiante de Medicina, René Gerónimo Favaloro, lastimado por la policía en su pierna y encarcelado junto a los otros. Según el coronel Perón, los estudiantes reformistas son pitucos y "crónicos", pero René es un chico humilde del barrio el Mondongo, que ganará fama mundial como médico.


Pasarán los años y esta historia será olvidada. René Favaloro era plenamente consciente de haber formado parte de la La generación del 45', el movimiento estudiantil reformista que luchó contra el alcahueterío y la mediocridad que para ellos proponía el peronismo en la universidad. Y Favaloro lo dijo con todas las letras. Olvidar que el célebre cardiocirujano combatió la corrupción, la mentira y la mediocridad que gobiernan al país, es estafar la memoria de uno de los argentinos con fama mejor ganada en el mundo.

(Fragmento de libro en preparación de Hugo Gambini y Ariel Kocik).

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La muerte de Evita, vista desde la cárcel


Los hechos se viven de modo diferente según el lugar que se ocupe. El problema es cuando nadie se encarga de contar otra visión a la dominante, a la versión escolar coralmente repetida. Pero los testimonios existen. La asunción de Juan Perón, por ejemplo, encontró a Dardo Cufré (militante de la primera hora) armado y en guardia, esperando el asalto policial contra la sede laborista. La señora Eva Perón emocionó a mucha gente, pero a otra gente la hizo torturar. La muerte de Evita y sus homenajes fueron inolvidables, pero por motivos distintos.


Por entonces Juan Ovidio Zavala, líder estudiantil, preso y torturado, llegó a tramar su suicidio en la cárcel de Olmos para evitar más castigos. Lo golpearon entre cinco guardias. Nieto e hijo de revolucionarios, sobrino de un diputado radical y de un gobernador peronista, íntimo de la familia Quijano -el vicepresidente del país-, tampoco se salvaba. Era un hombre de acción y un enlace civil con Arturo Frondizi. Ya en la penitenciaría, rechazó el homenaje obligatorio a Eva Perón, quien había fallecido.



“Tal osadía fue castigada con 30 días en las celdas del subsuelo conocidas como 'el triángulo' y harto temidas por los delincuentes más peligrosos… sin más comida diaria que un plato de sopa y dos panecillos, y sin cigarrillos, mate o libros. Fueron treinta días de infierno, los detenidos soportaron castigos corporales, pasaron días completamente a obscuras y cuando salieron a luz apenas pudieron reconocer los objetos”, según se publicó. El diario La Nación definió a esos sitios como los “triángulos de la muerte”.*


* Fragmento de "Los verdugos favoritos del progresismo" (Por Ariel Kocik), citado en el capítulo 12 del libro "El Relato Peronista", de Silvia Mercado, publicado por Espejo-Planeta en 2015. Leer más sobre La represión del peronismo

miércoles, 26 de agosto de 2015

Comicios ejemplares, o la milonga de Barceló


El fraude forma parte de la historia argentina, como el contrabando, la yerba y el mate. Todos saben cómo ganaba las elecciones el Partido Autonomista Nacional, del zorro Julio Roca y el gringo Carlos Pellegrini, hacedor de una Argentina que maravilló a José Martí. El peludo Yrigoyen lo combatió, pero su gente no era lerda ni perezoza, ni tampoco iría desarmada a los comicios. El conservadurismo descolló robando votos y fajando gente en la provincia de Buenos Aires, con Marcelino Ugarte (el petiso orejudo), Manuel Fresco (el Mussolini criollo) y Alberto Barceló, el rey de Avellaneda. Los dueños de burdeles preparaban el fraude en comités cercanos al Riachuelo. Carlos Gardel cantaba para ellos.*

Juan Perón también robó votos, fraguando elecciones gremiales (con atentados armados incluidos), y en los comicios de su segunda presidencia, con un padrón muy engordado que fue denunciado por Oscar Alende. No faltaron asaltos a las urnas. Además, el peronismo cambió el mapa electoral para anular a la oposición: el mecanismo permitía que los vecinos de la Boca votaran en Recoleta, como señala Hugo Gambini. Así se impedía una derrota en un distrito difícil, y se robaban bancas a la oposición. Según Alfredo Palacios, un fraude quizá mayor era el de manipular a la gente, desde la niñez hasta su jubilación.



El tiempo pasó y hubo esbozos de democracias, siempre limitadas. Desde 1983 y hasta hoy, por momentos pareció superarse el patrón mafioso, con desbordes que cada tanto sobresalían. Nunca se terminó de depurar el sistema de sometimiento de la voluntad del buen sufragante. De hecho, nadie votó al presidente Duhalde en 2002, que dejó al presidente Kirchner en 2003, aunque todo aquéllo fue aceptadado. Hasta por Raúl Alfonsín.

En vez de amainar, ahora se potencia la trampa. Hay muertos, heridos, hambre negada por los doctores en cambio social, que toman café y cobran por ello, defendiendo una fuerza narco-menemista, con frases de Jauretche. Los problemas de una democracia inmadura, en la Argentina, se prolongan indefinidamente, incluso retrocediendo muchas décadas en brutalidad.

* Ver: “Ruggierito”, por Adrián Pignatelli, revista Todo es Historia.



jueves, 20 de agosto de 2015

Crímenes en Jujuy


La izquierda de café o de terraza, de la querida ciudad de Buenos Aires, tiene una vaga simpatía por el noroeste del país, tierra de luchas y raíz indígena, donde los porteños viajan a buscar la pacha mama, incluso cambiando palabras, quizás sintiéndose coyas por un rato. Algo menos que el folcklore y el turismo, preocupa cómo vive la gente en las provincias de todo el norte, en parte como consecuencia de las fantasías del progresismo. 

Esta semana, en la provincia de Jujuy, fue asesinado un joven militante del radicalismo, Jorge Ariel Velasquez, todo indica que a manos de un grupo criminal amparado por el gobierno nacional. Esto que parece nuevo, en realidad sucedió durante los tres gobiernos que ejerció Juan Perón, fundador del justicialismo. Usar bandas delincuentes que amenazan, llegando a matar a los opositores políticos, está en el origen del movimiento que emboba a los intelectuales, y que todos quieren adular.

Nadie lo sabe, pero en pleno surgimiento del peronismo sucedió algo parecido. El obrero Enrique Espinosa, militante del gremio de la construcción (donde era fuerte el comunismo, liderado por Pedro Chiaranti), fue asesinado por la policía en 1945. Un poeta jujeño le dedicó unas líneas que fueron publicadas en el diario La Proclama. Así comenzaba el poema: “Bajo el plomo del gendarme / cayó el obrero Espinosa… / Un grito de libertad / quedó cuajado en su boca / y en la herida de la bala / un gorro frigio se asoma.” Pero ningún historiador lo registra, obnubilados muchos por la novela peronista

domingo, 9 de agosto de 2015

Censura progre


En el portal de Felipe Pigna me censuraron un comentario sobre su artículo "La Noche y las Luces" (Pigna-Seoane), referido a la "noche de los bastones largos" de 1966. Lo único que dije fue que Pigna cometió graves errores como afirmar que los principios de la Reforma de 1918 estuvieron vigentes en la universidad por más de 40 años hasta 1966. La verdad es que en el ciclo 1943-1955 se conculcó la autonomía universitaria, se persiguió a los centros de estudiantes reformistas, se expulsó a cientos de buenos profesores, se encarceló y se asesinó a estudiantes (como Jorge Bakmas y Julio Rivello Basualdo), se torturó a muchos de ellos (como Juan Ovidio Zavala) y se impuso el certificado policial de buena conducta para poder estudiar. Tal ocultamiento de la verdad es significativo en quienes exaltan al "glorioso movimiento estudiantil", negando parte importante de su historia.


sábado, 1 de agosto de 2015

Pettinato y Freude


En el reciente libro El Relato Peronista (de Silvia Mercado) se mencionan trabajos publicados www.cuentosperonistas.com sobre las violaciones a los derechos humanos en tiempos de Perón. Al citarse el caso del ex carcelero Roberto Pettinato, y su vocación por la propaganda, se habla de las fotos que se tomó con personajes del régimen como el nazi Rodolfo Eugenio Ludevico Freude (también se fotografiaba con periodistas y gremialistas). Esos datos están en la nota "El pañuelo y el poder". Ésta es una de las imágenes, con el secretario de Perón e hijo de un espía y financista nazi.

martes, 14 de julio de 2015

Detrás del relato

En los agradecimientos del reciente libro El Relato Peronista, de Silvia Mercado, se lee: “Al joven historiador Ariel Kocik por su infatigable vocación por investigar lo más políticamente incorrecto de la historia argentina, cárceles, torturas y represión al movimiento obrero durante el primer peronismo.” En el libro se cita a www.cuentosperonistas.com y a los testimonios aquí recogidos sobre la represión y las violaciones a los derechos humanos durante el peronismo, ocultas e inéditas por mucho tiempo.  También se cita el documento "El Laborismo, línea Cipriano Reyes. La verdadera historia. Por Ariel Kocik" , que está publicado en el capítulo 3 del libro Laborismo (ed. Capital Intelectual).  El sitio www.cuentosperonistas.com (mencionado en el programa de Jorge Lanata y en el programa de Jorge Fernández Díaz), funciona como agencia de historia y política con archivo propio, que brinda datos e información a periodistas e investigadores. También denuncia y combate el robo de imprenta (Ver Homenajes). Actualmente investigando y trabajando en futuras publicaciones.

viernes, 5 de junio de 2015

Contrastes de la Nueva Argentina


Una gran propaganda se ocupó, también, de este tema. Periodistas e historiadores llegaron a creer que nada grave había sucedido, o incluso, que se trató muy bien a los inmigrantes. Sin embargo, el contraste entre los extranjeros destinatados a la cárcel y la deportación, y aquéllos que gozaron de la mayor protección del poder, puede parecer irreal entre 1943 y 1955. Extranjeros como el criminal belga Pierre Day o el coronel nazi Otto Skorzeny no fueron alcanzados por la ley 4144, invocada como necesaria, que se usó contra carpinteros eslavos como Antonio Dramachonek, obreros del petróleo como Francisco Apolonio Guerreiro, o la estudiante de Bellas Artes Hilda Wajselfiss, nacida en Polonia, quien ayudó a los huelguistas metalúrgicos en 1954 y fue encarcelada (al parecer también deportada) por decreto. El comunista Obdulio Barthe fue enviado a la dictadura del Paraguay en 1950, pero el criminal belga Pierre Day entró a la Casa Rosada en 1947, según las memorias de Pierre Day, aunque pesara su pedido de captura internacional. 



El banquero Ludwig Freude, señalado como “embajador fantasma” de Adolfo Hitler en Buenos Aires (luego del retiro del embajador formal en 1945) fue acaso el número uno de la escena nazi en el país. Su hijo Rodolfo Ludovico Freude fue secretario del Presidente. (Dueño de los bancos germanos más importantes de Sudamérica, Freude favoreció el flujo de capital y de hombres. Habría financiado campañas políticas y le regaló un departamento a Eva Duarte). El agente SS Carlos Horst Fuldner organizó una red de escapes hacia la Argentina a través de una oficina de migraciones en Europa, actuando en nombre del gobierno justicialista. Perón sostuvo que acogió los fugitivos “por un sentido de humanidad”. Se refirió a los juicios de Nuremberg como “una infamia y una funesta lección para el futuro de la humanidad.” Expresó: “Fueron varios miles de alemanes los que entraron a la Argentina.” Algunos de ellos fueron el llamado “Carnicero de Lyon”, oficial SS Klaus Barbie, y el capitán Erich Priebcke, quien mató a 300 italianos en las Fosas Ardeatinas y fue vecino de San Carlos de Bariloche hasta su captura en 1998. Tomás Eloy Martínez creía que Perón tuvo trato con el criminal Joseph Menguele.





Ver: Perón y los alemanes, de Uki goñi; Odesa al sur, de Jorge Camarasa; trabajos de Beatriz Guverich, Carlos de Napoli y Abel Basti.

Ver Extranjeros "indeseables" en la Argentina

miércoles, 20 de mayo de 2015

El Laborismo, línea Cipriano Reyes


Para quien no lo sabe, El Laborismo, línea Cipriano Reyes, es una investigación de Kocik registrada con derechos de autor, que conforma textualmente la casi totalidad del capítulo 3 del libro Laborismo, el partido de los trabajadores (El gran desafío: Cipriano versus Perón), editado en abril-mayo de 2014 por Capital Intelectual en Buenos Aires, a nombre de Santiago Senén González, con epílogo de Juan Carlos Torre, y con un artículo de Ariel Kocik titulado María Roldán, la mujer laborista (en clara línea con el capítulo 3)La investigación propiamente nueva, con testimonios y documentos inéditos sobre el laborismo bonaerense, ocupa 65 páginas desarrolladas y escritas de puño y letra por Kocik, como puede advertir el lector atento, desde la página 159 hasta la 224 y aún más. Se trata del verdadero núcleo investigativo del libro, con trabajo original y de campo, sin copiar ni repetir a otras publicaciones. La edición del libro "olvidó" citar estrictamente al autor auténtico del trabajo central, que descubre el valor del laborismo fronteras afuera de la capital, cambiando la discusión sobre el tema.




En el capítulo 3 se destacan los sindicatos más explotados y combativos, con Cipriano Reyes como referente, lo que disiente con quienes siempre le dieron más importancia a la CGT capitalina o a la línea de Luis Gay, antes y después del 17 de octubre de 1945 (visión esta última que prevalece en otros capítulos). También disiente con quienes nunca se animaron a decir esas verdades. Se agregan, además, detalles sobre la represión de Solveyra Casares y otros, ya adelantados por Kocik en la Revista Todo es Historia y en el sitio www.cuentosperonistas.com. Todo lo referido a la auténtica postura de Reyes, al laborismo bonaerense y rebelde del interior, el 17 de octubre al sur del Riachuelo, y la novedosa posición de radicalismo de Lebensohn, Balbín y Frondizi, los derechos humanos y la ley de residencia, pertenece al trabajo de Kocik -del que otros no podrían dar cuenta- aunque Senén González haya decidido firmarlo como si fuera propio, sin autorización, citando cada cinco o más páginas a Kocik para atenuar. Es decir, El Laborismo, línea Cipriano Reyes, está citado en la bibliografía y en varios pasajes del libro, pero no completamente, como corresponde, pues la copia es textual. Senén González nunca sabría explicarles a los lectores cómo se confeccionó el fragmento central del libro (pag. 159-224) porque fue hecho íntegramente por Ariel Kocik, con incontables entrevistas, archivos y testigos. Cualquiera puede leer la verdadera historia completa en www.academia.edu Ver también: Homenajes


martes, 19 de mayo de 2015

Entre curas, milicos y fascistas



De lo que no hay muchas dudas, es del origen gorila, más bien pituco, católico y militarista de los montoneros. Su vinculación con fascistas, curas, militares y servicios de inteligencia era algo que se daba por descontado en los círculos políticos.

Sus líderes visitaron el Ministerio de Interior del dictador Onganía cuando mataron al general Aramburu en nombre de un "pueblo" al que ignoraban y de cuyos símbolos siempre habían estado a distancia. Juan Manuel Abal Medina había sido favorable a la revolución libertadora, como él mismo lo escribió. (1) Acaso confirmando su origen, mataban sindicalistas.

Nombres que la izquierda valora, como los periodistas Walsh y Masetti, no venían del comunismo, sino del otro extremo: de los grupos fascistas como la Alianza Nacionalista, Tacuara y sus variantes estudiantiles. Simpatizaron con Fidel Castro, como Patricio Kelly.




El doctor John William Cooke, hijo del radical Juan Cooke,  había defendido la ley de residencia contra extranjeros "indeseables", que permitió secuestrar, torturar y deportar al obrero Eduardo Seijo, sindicalista de la madera y miembro del alto mando de la Confederación General del Trabajo.

Muchos decían entender el mundo del trabajo al que nunca habían pertenecido. La mayoría tenía familias bacanas contrarias a la base trabajadora. Para continuar la línea, muchísimos de ellos trabajaron para el gobierno de Carlos Menem en los años noventa, cuando el mundo del trabajo fue tan atacado que hasta hoy no se recupera.

Sean ciertas o no las últimas denuncias, no hay que ser avezado para comprobar cómo actuaban los extremos del fanatismo católico y milico en los años setenta, cuando se echó a perder un país que antes tenía casi pleno empleo. (2)





1) Un dato de Hugo Gambini
2) Ver estadísticas del gobierno de Illia y su herencia.

jueves, 14 de mayo de 2015

Carta de José, "una belleza triunfal"


Carta de José Mothe, militante revolucionario, oriundo de Córdoba. Escrita en la cárcel de Neuquén, cuando tenía poco más de veinte años. Más tarde ,José fue protegido por Nestor Grancelli Cha, ex funcionario del presidente Frondizi, quien lo ocultó fuera del país para evitar que lo asesinara la dictadura militar. Grancelli Cha estaba escribiendo la vida de su protegido, con trazos de historia argentina, cuando murió en 2014. Dice la carta de José escrita en 1972:

"A pesar de que mis planes eran no escribirles, sino contarles cosas personalmente, por el anuncio de nuestra libertad que hizo el director penal el sábado primero, tengo que hacerlo, ya que una vez más ‘los jueces proponen y el ministro Mor Roig dispone’. Voy aprovechar esta carta para mandarle un beso a la abuelita, y si bien no puedo escribirle a ella directamente (por reglamento) ustedes le dirán lo bien que me han hecho las líneas que me mandó. Siento alegría de saber que esas líneas son reflejo de cariño. Es algo parecido a lo que siento por ustedes, que tanto se han movido por mí. Solo puedo responder con abrazos y besos. No sé si pueden entender lo que trato de decir, que no es fácil porque significa definir sentimientos.



Les cuento otras cosas. Estoy hecho un crack en fútbol. No sé si les había dicho antes que nos sacan todos los días  de 10 a 13 a una cancha, donde corremos como locos y tomamos sol. De color yo estoy al pelo porque me he quemado bastante. Esto tiene poco que ver con lo de ‘estar a la sombra’. El clima aquí es algo increíble. Las temperaturas son muy bajas (hasta menos 5 grados), pero al sol no se siente nada de frío; incluso hemos jugado ‘en cuero’ con 0° o con -1°, y lo que es realmente precioso es el color del cielo, de un azul como yo no había visto nunca, y unos atardeceres que son como un poema. No soy demasiado sensible, pero muchas veces me gustaría saber escribir para contar lo que te dicen los distintos colores que toman las nubes a esta hora. Hasta te hacen olvidar las rejas. Y lo lindo es que no son crepúsculos con melancolía o tristeza sino con alegría. Vale decir que decir que es una belleza triunfal, de un rojo épico, no lacrimógeno..."

viernes, 8 de mayo de 2015

Río de Janeiro


Ese mes Perón es detenido: el régimen de Farrel tambalea. Todos los partidos políticos apoyan la maniobra, de un sector militar, contra el gobierno.


En Berisso hay gran agitación desde el 13 de octubre; concentraciones, choques con la policía. La gente de Reyes sabe que con el avance oligarca y bradenista está en juego toda su lucha, lista para entregar “atada de pies y manos, a la vendetta patronal”. Las bases se lanzan a las calles con pleno entusiasmo. De la libertad de Perón dependía preservar tres años de avances sobre la legislación laboral, y la mejora efectiva de la relación de fuerzas con las empresas, prometedora de nuevas conquistas al calor de la organización gremial.




La ciudad era netamente obrera; miles de trabajadores semi esclavos (muchos inmigrantes) de los frigoríficos, además de textiles y portuarios. No era difícil movilizar a toda esa comunidad, donde la relación entre familia, barrio y trabajo era directa. Y como los sindicatos estaban por intervenirse, la urgencia por actuar era mayor.


La dirigencia de la carne con Cipriano a la cabeza, ya buscada por la policía, trabajaba arduamente por lanzar una gran marcha a Plaza de Mayo, enlazando sindicatos y bases ajenas a sus conducciones. El 16 deciden la huelga general sin el apoyo de la CGT, pero en acuerdo con los zafreros de Tucumán (la FOTIA, que tenía su delegado en La Plata) y otros gremios del interior del país; y junto a portuarios, metalúrgicos, madereros, etc., de los barrios fabriles de Capital y alrededores, especialmente del sur. 




El gremio había impulsado la Federación Autónoma de Sindicatos de la Carne, que agrupó a sus colegas de los frigoríficos Wilson, La Negra, el Anglo, CIABASA, etc., y el Comité de Enlace Intersindical, que en los días de octubre coordinó el trabajo de activistas en toda la zona de La Plata y Buenos Aires, y junto a ferroviarios de San Juan, zafreros tucumanos, etc.


El 17 de octubre a la madrugada Berisso marcha en dos columnas: junto a los obreros de Ensenada al centro de la ciudad de La Plata – cuyos parques y plazas permanecen “ocupados” por dos días – y a la Plaza de Mayo de Buenos Aires con sus colegas de Avellaneda y Lanús, arrastrando al cinturón industrial de la zona.



La marcha inicial se vuelca por la arteria Río de Janeiro, dejando atrás el puerto, pasando los tanques petroleros, en un camino de campo, en dirección al bosque platense. 

Ver Cipriano Reyes, el primero en denunciar a Perón
El Laborismo, línea Reyes (La verdadera historia)

martes, 28 de abril de 2015

Savio y el metal nacional



El general Manuel Savio tuvo ideas claras sobre la siderurgia para el desarrollo del país. Desde las fabricaciones militares llevó adelante el sueño del metal argentino. Los primeros avances fueron bajo los gobiernos de Agustín Pedro Justo, Roberto Marcelino Ortiz y Ramón Castillo. La primera colada de acero se llevó a cabo a orillas del riachuelo, aunque se recuerda más aquélla otra, de hierro, en la provincia de Jujuy en 1945.

Savio fue apoyado por el diputado Frondizi y en 1947 se aprobó el plan siderúrgico, cuando gobernaba Perón. Entonces, muchos creen que se trató de una política de Estado del peronismo.

En esta historia, como en otras, se dice más por lo que se niega. Los relatos peronistas sobre el metal y la industria recuerdan a funcionarios públicos cuyo prontuario reza "cursó estudios de sociología", para no decir que apenas empezó la carrera y casi no aprobó materias.


Savio fue coherente con su proyecto. Pero no está claro qué se hizo desde su muerte en 1948. Esto que parece una pregunta elemental, que cualquier libro de historia respondería, surge como una bruma. Se sabe que la empresa SOMISA fue creada en 1947.* Como su nombre lo indica, era una sociedad mixta: el nacionalista Savio no se oponía a que los capitales ayudaran al Estado. No obstante, el laborismo denunció a la parte privada como "una empresa delincuente norteamericana". 

¿Qué pasó luego? La historia del acero da un salto hasta los años noventa, en que otro gobierno peronista pritavizó a SOMISA. Entremedio, se puede imaginar mucho. Surge un curioso vacío entre 1945 y 1955. La verdad es que en este campo, Perón se concentró más en las palabras, o en las elecciones, que en la producción de los altos hornos. Algo parecido sucedió con los ferrocarriles.





Acero o palabras

Nestor Grancelli Cha hizo un claro análisis: luego de un incremento espectacular de la producción de acero entre 1938 y 1945, la misma se estancó sin solución a partir de 1945, cuando, con bombos y platillos, se anunció el nacimiento de una nueva Argentina. En 1949 Perón fue lejos y declaró la "independencia económica del país", causando ironías en la prensa extranjera.

Estudiosos como Rodolfo Walsh no ignoraban la historia verídica del acero y de la metalurgia. Luego de diez años de subsidios y políticas a corto plazo (desoyendo los consejos de Savio y hasta del Banco Central), la industria más fuerte era apenas una ilusión en 1955. El desbalance ya lo estaban pagando los supuestos favorecidos.




En resumen, la creación de SOMISA se anunció en 1947, pero la planta terrenal de San Nicolás se inauguró con el presidente Arturo Frondizi (1958-1962), quien se abocó a una "batalla del acero". Se creía que el metal, el transporte moderno y el petróleo podían ser la base para detener una crisis de la que nadie rendía cuentas, en tanto muchos se habían embebido de "nacionalismo declamatorio". 

Otros dirían que, al menos, se había creado una "conciencia nacional", si no acero y trabajo (el empleo fue sobre todo plantel público electoral, no productivo) bajo el peronismo. Se llegaría a un punto en que los argentinos desbordan de conciencia y palabras, pero no saben cómo crear trabajo, empujando a la marginalidad a sus compatriotas.

En otros aspectos sí acertó el gobierno de Perón, como la construcción del gran gasoducto que, según se anunció, era único en el mundo. Pero hablar de desarrollo es un exceso. Queda pendiente un reconocimiento más sincero, sin ocultamientos ni olvidos tontos, de las políticas de aquéllos años y sus resultados efectivos.



*El convenio inicial fue incluso anterior, bajo el régimen de Farrell, en 1946 (antes que Perón ganara las elecciones).

martes, 7 de abril de 2015

Jorge Calvo, asesinado en Quilmes


Faltaba poco para que Ricardo Balbín fuera expulsado del parlamento, tras vibrantes alocuciones. La situación económica, que algunos imaginan ideal, daba señales de alarma en el almacén y en la calle. En los sindicatos había reclamos de base contra la dirigencia más sumisa, por lo común ahogados. Suele olvidarse que para Perón, en la comunidad organizada policía y dirigentes gremiales debían actuar juntos.

En el terreno de la represión, muchas noticias no trascendían. En el local comunista de la capital federal habían matado a dos militantes. Y otros habían quedado tendidos en la calle sin que nadie los recuerde. Es sugerente que Perón defendiera la unión americana y la amistad con Paraguay, mientras Obdulio Barthe, líder comunista paraguayo, acababa de ser cruelmente torturado y deportado a la dictadura de su país.

En la provincia de Buenos Aires los atropellos no ganaban repercusión, según denunciaba el propio Balbín. Muchos locales comunistas habían sido atacados. El grupo más famoso que promovía la violencia en la calle era la alianza libertadora nacionalista, banda por donde pasara gente que después se hizo de izquierda.

La propaganda de felicidad, las movilizaciones, y asuntos como el deporte mantenían a la opinión entretenida, como ahora. La gente de Quilmes, por ejemplo, todavía celebraba una hazaña histórica: hacía poco que el equipo de la ciudad, de la mano de Adolfo Paraja, había derrotado 4 a 1 en el estadio Monumental al River del uruguayo Walter Gomez y Amadeo Carrizo, que empezara ganando con gol de Felix Lousteu.


El sur obrero vivía la era con aparente alegría. Todavía faltaba para que el "monopolio cervecero" fuera puesto en "manos del pueblo", pero la enemistad del gobierno con la familia Bemberg era manifiesta. Entre tanto, un miembro del sindicato de la cerveza se había vuelto un obsecuente diputado. En la vecina Avellaneda, un par de bravíos sindicalistas habían caído en la corrupción y una actitud casi patronal, cerrando los ojos frente a la represión. 

En agosto de 1950 el local comunista de Quilmes fue ferozmente asaltado por una banda identificada como de la famosa Alianza, aquél grupo favorable a Alemania nazi, al que los estudiantes como Félix Luna habían combatido. Según testigos, uno de los atacantes fue el propio líder Patricio Kelly, quien le disputó el poder de la alianza a Juan Queraltó. Ese día fueron asesinados en Quilmes Jorge Calvo y Angel Pedro Zelly en total impunidad.



Kelly tenía estrecha relación con la policía brava de entonces, y con un hombre de la Casa Rosada, según gente de la propia fuerza. Poco después en Quilmes hubo un picnic de la juventud comunista que también fue tomado a balazos, con muy graves heridos. El testigo Isidoro Gilbert ayudó amigos a escapar.

Claro está que en política todo cambia. Con los años el comunismo se acercó al peronismo y el recuerdo de las víctimas quedó un poco más diluido, presente en algunas pintadas callejeras en la zona del cementerio y recordaciones militantes. La sociedad en general los ignora y las cátedras de historia también. Calvo no fue incluido por Arturo Jauretche en su pequeña "lista de finados de la época".

*Testimonio Isidoro Gilbert para el autor.

domingo, 29 de marzo de 2015

Gardel de Avellaneda


Más allá de Francia, de Nueva York y de Palermo, entre el Abasto y Montevideo, su patria fue también Avellaneda. Al doblar el siglo, el sur de Barracas era la atracción prohibida del juego, la apuesta y las “pupilas”. Un francés gordo y atorrante cantaba en la calle Humahuaca, enfrente del mercado popular. El dueño del bar, puntero de Balvanera, estaba ligado al jefe político del sur, don Alberto Barceló. Amistades en común, un bandoneonista lo vinculó con Juan Ruggiero, el malandra de Dock Sud que lideraba el comité conservador de la calle Pavón, enfrente al frigorífico La Negra, y también manejaba el “escolaso” que a él tanto le gustaba. El cantor alegró las noches donde se preparaba el fraude electoral, y la gente de la capital jugaba sin trabas. Los matones de Ruggierito acompañaban a los porteños a cruzar el río. Cierta vez Gardel se metió con la mujer de un hombre “de respetar en el hampa porteña” y así recibió el balazo que le quedó alojado para siempre. Buscó la protección de su amigo del otro lado del Riachuelo y el pleito motivó una negociación entre guapos conservadores y radicales.


Ruggiero tenía un fiero competidor “peludista” y rivales como el Gallego Julio, pero esta vez habría advertido que “si tocan a Gardel habrá guerra”. Y el interesado pasó una temporadita en Uruguay para calmar las aguas y poner a salvo una voz única en el mundo. Avellaneda le había dado documentos, protección, amigos, pasión futbolera, juego y milonga. Una tierra que tenía todo lo que la policía de la capital podía censurar y el tango necesitaba. El principal burdel de la Isla Maciel, el Farol Colorado, estaba a una cuadra de la escuela primaria. Cientos de pupilas brillaban en los cuarenta puteros de la isla y regaban la orilla hasta el Puente Alsina y Pompeya, a dos pesos la noche. El cruce de las calles Pavón y Mitre, Avellaneda a un paso de la capital, ofrecía muchachas rubias “importadas”. Gardel fue un ídolo carismático de los conservadores de zonas fabriles donde los obreros temían el crumiraje patronal. Los matones de Barceló llegaron al crimen político. Pero el ámbito dejaría paso, también, al humanismo social con herencia libertaria.



Fuente: “Ruggierito”, por Adrián Pignatelli, revista Todo es Historia.
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