viernes, 9 de enero de 2015

Los testaferros de Borlenghi

El ministro del Interior detrás de la pareja presidencial.

Algunos jóvenes han aprendido que el gobierno de Perón tuvo “ministros obreros”, aparente mérito justicialista. En primer plano queda Ángel Borlenghi, socialista y dirigente del sindicato del comercio. Ciertos historiadores creen que fue un gran dirigente. Pero su intrincado trayecto le había valido el repudio de muchos sindicalistas. Ya en el poder desplegó un nuevo afán. A diferencia de otros jerarcas, Borlenghi usó testaferros.

Su esposa Clara Maguidovich, durante un costoso viaje por Europa en 1950, abrió una cuenta en el banco Crédito Svizzero Lugano, de Suiza, con 44.782 dólares, y otra diferente con 226.391, 85 francos suizos. Se suman otros tres depósitos de la mujer de Borlenghi en el Banco de Italia y Río de la Plata, que superaban el millón y medio de liras. Clara firmó un poder en el cantón de Ticino (Suiza) para que su esposo pudiera disponer libremente de los fondos. Al volver, trajo consigo valiosos artículos camuflados como “equipaje diplomático” con banderita argentina, vicio muy común para los dirigentes viajeros de la época.




A su vez Ramón Estrada –hermano del diputado Estrada- compró un campo en Pedernera, provincia de San Luis, siendo “vox pópuli que el señor Ramón Estrada es un simple testaferro de Borlenghi.” El ministro también manejaba el diario El Líder, mientras fluían fondos de todo origen para la prensa oficial, e impulsó a la Agencia Periodística Argentina en el exterior con el doble fin de hacer propaganda y constituir una sociedad-testaferro, “clásico procedimiento del ex ministro”.

Los empleados del comercio fueron generosos con su líder al punto de ofrendarle una finca, La Colorada, en La Lucila, comprada por la federación y habitada por el ministro y su familia –si bien no a su nombre- con un gasto de muebles superior a los tres millones de pesos. También le donaron la quinta La Gratitud en el partido de La Matanza. Fue sospechoso el origen de los automóviles Buick de la familia Azpitarte, en la que el ministro tuviera íntima injerencia, y los puestos públicos que lograron.



En el campo de la represión, el ex ministro del Interior queda envuelto en un sinfín de casos. Como detalle pequeño, se puede consignar que María Juana Virruarena, regente del Profesorado Lenguas Vivas, fue detenida por haber ofendido a Ada Borlenghi, hija del ministro y, como siempre, por adhesión a un “complot comunista”. Se dice que el dirigente mercantil, hijo de un italiano humilde, ambicionaba ser presidente del país. Quienes investigaron en serio a Borlenghi lo señalaron como la antítesis de lo que debe ser un funcionario público.

Fuente: expedientes judiciales e investigaciones de 1956.