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martes, 19 de mayo de 2015

Entre curas, milicos y fascistas



De lo que no hay muchas dudas, es del origen gorila, más bien pituco, católico y militarista de los montoneros. Su vinculación con fascistas, curas, militares y servicios de inteligencia era algo que se daba por descontado en los círculos políticos.

Sus líderes visitaron el Ministerio de Interior del dictador Onganía cuando mataron al general Aramburu en nombre de un "pueblo" al que ignoraban y de cuyos símbolos siempre habían estado a distancia. Juan Manuel Abal Medina había sido favorable a la revolución libertadora, como él mismo lo escribió. (1) Acaso confirmando su origen, mataban sindicalistas.

Nombres que la izquierda valora, como los periodistas Walsh y Masetti, no venían del comunismo, sino del otro extremo: de los grupos fascistas como la Alianza Nacionalista, Tacuara y sus variantes estudiantiles. Simpatizaron con Fidel Castro, como Patricio Kelly.




El doctor John William Cooke, hijo del radical Juan Cooke,  había defendido la ley de residencia contra extranjeros "indeseables", que permitió secuestrar, torturar y deportar al obrero Eduardo Seijo, sindicalista de la madera y miembro del alto mando de la Confederación General del Trabajo.

Muchos decían entender el mundo del trabajo al que nunca habían pertenecido. La mayoría tenía familias bacanas contrarias a la base trabajadora. Para continuar la línea, muchísimos de ellos trabajaron para el gobierno de Carlos Menem en los años noventa, cuando el mundo del trabajo fue tan atacado que hasta hoy no se recupera.

Sean ciertas o no las últimas denuncias, no hay que ser avezado para comprobar cómo actuaban los extremos del fanatismo católico y milico en los años setenta, cuando se echó a perder un país que antes tenía casi pleno empleo. (2)



1) Un dato de Hugo Gambini
2) Ver estadísticas del gobierno de Illia y su herencia.