sábado, 29 de octubre de 2016

Los plagios de Perón


El general Martín Balza se equivoca. En su nota "Mi recuerdo del Perón militar", publicada el 8 de octubre por Infobae, cita como de la autoría de Juan Domingo Perón dos obras que, en realidad, constituyeron plagios, por uno de los cuales el caudillo tuvo que pagar arresto y pedir perdón. La nota de Balza se publicó el día del supuesto cumpleaños de Perón, ignorando que tampoco eso es cierto. Perón no nació el día que dijo que nació. El mismo lo desmentiría.

Respecto a los plagios, si investigaran el legajo del general Juan Perón (grado que no obtuvo por la vía regular, sino como concesión extraordinaria del presidente de facto Edelmiro Farrell) en el Ejército, descubrirían que algún vigilante se robó la hoja probatoria de la falsificación del caudillo justicialista, que se aprovechó de la obra genuina de otro camarada militar, como él mismo lo tuvo que reconocer, para luego echarlo nuevamente al olvido, cuando ya nadie se animaba a preguntar. 

Denunciarlo o ponerse contra Perón podía costar torturas, como las que soportó el coronel José Francisco Suárez y su camarada Atilio Demichelli. Se impuso la delación y muchos militares fueron humillados por serviles funcionarios policiales, que usaban la picana. 
En 1955 el Ejército argentino degradó a Perón y años después le devolvió el generalato. La temida oligarquía le permitió volver a ser Presidente, olvidando viejas causas penales. Lo que deseaban, era que Perón reprimiera a su propio movimiento, en especial al ala más radical.

Ahorramos datos precisos, para no facilitar el trabajo a nuevos plagiadores de turno, pero los desarrollaremos. Los robos literarios que realizó Perón son referidos en el libro que preparamos junto a Hugo Gambini.