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jueves, 23 de agosto de 2018

El floreo



Ya es costumbre y cabe tomarlo con humor, pero con el ojo atento. El trabajo desarrollado en este sitio se transformó en artículos para medios, revistas y libros, con la firma del mismo autor. Pero también brindó contenido a libros firmados por otros autores, a veces con beneficio de cita y otras no, es decir con apropiación, que incluye el posterior floreo en espacios radiales. En los casos más serios, esto derivó en mediaciones judiciales, donde “reconocidos periodistas” reconocieron en menos que canta un gallo que habían “pecado” pero aspiraban a que todo quedara “en silencio”. Ver: El Laborismo, línea Reyes


Esta semana, un investigador que leyó nuestro libro Crímenes y mentiras (Sudamericana, 2017), y que acaba de publicar un libro de su autoría, expuso su trabajo con fragmentos leídos por la radio más escuchada del país. Se destacaron referencias a los casos del sindicalista Cipriano Reyes, del torturador Roberto Pettinato y el verdugo policial Salomón Wasserman, servidor de Perón. Temas muy desarrollados en este espacio.


Me sonreía por dentro mientras escuchaba párrafos que investigué y escribí, convertidos en alarde ajeno, con la magia de la imprenta y el éter de la tarde. Cualquiera puede leer esos fragmentos en nuestro libro Crímenes y mentiras, y en artículos de este mismo sitio, escritos en plena era del kirchnerismo. Lo curioso es que quienes emplean el trabajo de otros, además de no citarlo, rehúsan hacer consultas para profundizar con verdadero interés en el tema, para evitar errores. Desde ya, no es responsabilidad de los entrevistadores radiales, sino de cada investigador. 


He aquí un fragmento íntegro leído al aire. Cipriano Reyes afirmó sobre el presunto "humanismo" del régimen penitenciario a cargo del señor Roberto Pettinato: Eran todas mentiras! Quisiera que todos los ciudadanos y ciudadanas argentinas hubieran escuchado gritar a los presos que apaleaban en el sótano, por las faltas más leves. Obligaban a los penados a tener retratos de Perón y Eva Perón, para que cuando vinieran estudiantes o viajeros a la penitenciaría quedaran impresionados por el agradecimiento de los pobres presos... Al pabellón de 'disciplina atenuada' iban los delatores y aquéllos cuyas esposas o hermanas accedían a la humillación de hacer determinados 'trámites' en la dirección general. Todo en el régimen carcelario peronista tendía a destruir la personalidad humana. La violencia de los celadores exigía autómtas capaces de soportarla.” Este fragmento (leído por la radio hace dos días, agosto de 2018) fue publicado por el autor de este sitio en la nota "Las cárceles en tiempos de Perón", revista Todo es Historia nº 525, en abril de 2011. Ver además: El torturador favorito del progresismo. Ver El pañuelo y el poder. Ver Cooke en la cárcel


Otra cuestión refiere al texto que usó Perón cuando ascendió por decreto al torturador Wasserman, luego de que éste torturara a Reyes en 1948: “Haga llegar también y en el mismo sentido, mi felicitación y el reconocimiento al personal que intervino en el seguimiento y descubrimiento del complot para atentar contra la vida del presidente de la Nación, señores: inspector Mayor, don Luis Alberto Carlos Serrao, Director de Investigaciones: oficial principal, Don Salomón Wasserman… La evidente diligencia, tesón, sagacidad y valentía puesta en evidencia por ellos en su difícil tarea, hacen que todo elogio resulte parco ante el éxito logrado… Esta pesquisa señala, una vez más, hasta donde pueden superarse los servidores públicos… Reciba, pues, la gratitud del mandatario y el agradecimiento del pueblo… Juan Perón”. Ver: La gratitud del mandatarioVer También: El Estado verdugo